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ISBN 9974-570-91-3
Vintén Editor
Montevideo, junio 2004 |
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Wilfredo Penco dice del poeta: "El ímpetu desafiante de su
personalidad, del que da cuenta, sobre todo, su labor literaria, es,
por cierto, el rasgo que se hace más evidente en la larga, combativa
y acosada trayectoria de Sarandy Cabrera. (...) Una vocación
iracunda, polémica, sin dobleces, que no da margen a equívocos, se
muestra, en un desarrollo de efectiva contundencia, como común
denominador de la poesía que el autor ha venido produciendo de
manera primordial, junto a otras diversas actividades (plásticas,
periodísticas, políticas), desde hace por lo menos seis decenios.
(...) Entre Rivera, Montevideo, Buenos Aires, Växjö, Ginebra,
Viena y otra vez Montevideo, queda trazado el itinerario fundamental
de un cosmopolita que nunca olvidó sus raíces locales, buscó con
lucidez pero también con deslumbramiento otros paisajes --naturales,
culturales, políticos--, sufrió la experiencia dolorosa del exilio,
y a su regreso volvió cargado de fidelidades, sin desmedro de unos
cuantos reconcres, decepciones, furias e interrogantes. (...)" |
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DE "POEMAS INÉDITOS" |
Cosas de Cicerón
Dicen que cicerón decía
que a menos que se duplicara su vida
él no tenía tiempo de leer poesía,
y yo, no sólo por contestaria,
digo que pienso todo lo contrario:
No nos alcanza la poesía
para leer la vida,
toda la vida,
aunque sigamos intentando
y vamos deltreándola.
No alcanza nada para tanto
todo es tarea inacabada
aunque al caer el día
volvamos a abordar la poesía
tal como lo decía.
Porque al fin cicerón,
según yo creo, no tenía razón.
Sueños
Entendí en sueños
qué era sueño sin sueños.
Pedí ese largo sueño
libre de sueños y ensueños
pero sigo en mis sueños
aún sin entrar al sueño,
soñando
con el sueño sin sueños.
Todo un sueño.
La diosa Alegría
¿Vale la pena la alegría?
No es pregunta viciosa, creo que vale,
que sí, vale la pena la alegría,
aunque el problema es otro justamente:
¿Cómo encontrarla acaso?
¿Dónde encontrarla? la alegría se esconde
de una manera tan visible, tan notoria
que de tanto que suena y es visible
no la vemos ni sabemos encontrarla.
Pero que vale la pena la alegría
creo que sí, la vale.
Alegría, alegría, alegría.
¿Alguna vez la vimos, la sentimos?
Puedo decirlo yo, ahora, al menos
que la he visto y tocado con mis manos,
y que es como una diosa,
que bien vale la pensa
si acaso se aparece
no muy frecuentemente,
y que puede morir en un instante.
Pero aún así, vale la pena la alegría.
La poesía
Ella se fue con otros
como es lo habitual.
Se fue con otros más jóvenes
más creadores,
más.
Así ha ocurrido antes
así ocurrió después
así ocurre ahora.
Ella se va con otros
más inspiraods
más locuaces
más jóvenes
más creadores,
más.
Se fue y ya no la añoro;
ya no había tanto amor entre nosotros.
La llamó la vida
la nueva vida, el amor
con sus magnolias carnosas
y esplendentes.
Así ha sido
así debe ser
pero no volverá a ser. |
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