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SINE
Impreso en Impresora L.I.G.U. S.A, Mvdeo., URUGUAY,
en el mes de setiembre de1959 |
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Este libro recoge poemas de los últimos diez años. Algunos de ellos
fueron publicados en diarios o revistas (Marcha, El Popular, Número,
Gaceta de Cultura); otros son inéditos. Aunque no sean toda la
producción de diez años pretenden sin embargo representarla.
He dejado de lado muchas otras obras que corresponden a este período:
algunas porque como "La furia" forman un todo separado, otras porque
trataban asuntos expresados más cabalmente - según mi opinión - en
algunas de las que se publican aquí. Queda asimismo un grupo
relativamente grande también excluido porque no creo que deba
publicarlo por ahora. Como estas exclusiones dan al libro un cierto
carácter de antología me he consentido agregarle algunos poemas ya
publicados en libros anteriores (Onfalo, De nacer y morir. Conducto)
por los cuales siento todavía predilección y creo que muestran viva
coherencia interior y de forma.
La poesía se me ha presentado siempre, y así también la he buscado,
como grupos de temas expresados en diversos momentos. A veces esos
momentos constituyeron largos meses o años consecutivos. A veces
fueron retornos, olvidos y reapariciones. En todos los casos he
creído ver nítidamente que había un hilo interior que ataba poemas
en grupos diferenciados.
A este hecho responde el agrupamiento de algunas composiciones a
despecho de la cronología.
El Diario de Viaje que como los otros grupos de poemas forma parte
de un conjunto mayor incluye también la prosa. Por ahora no he
podido corregirlo totalmente y publicarlo. Se origina en un largo
viaje al Oriente que realicé en 1957 y con cuyas anotaciones de
apresurado viajero incurrí en ya olvidadas charlas para amigos.
Los sonetos que incluyo son primeras tentativas para abordar la
forma rimada que durante muchos años me sentí inhibido de atacar por
diversas razones estéticas y de capacitación personal.
Su asunto quiere ser tan clásico como es su forma y corresponden al
último año de trabajo. Paralelamente he tentado la cuaderna vía con
cuya forma trabajé recientemente.
Releyendo prolijamente los originales de este libro antes de
llevarlo a la imprenta encuentro que lo valoro en menos de lo que mi
imaginación lo figuraba. Lo asumo sin embargo como aproximación a
grandes esperanzas.
S. C. Fines de 1959 |
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LA FAMILIA
... sin pieles é sin manos .. . MIO CID
De inclinación constante, diseminado
en el sepia desvanecido de las lejanas fotos familiares,
aparecen mis viejas sombras, mis imágenes superpuestas,
mis gatos huidos
resbalando ambiguos e invertidos por las viejas alfombras;
mis abuelos, mi forma pasada generosa,
aquel perdido desinterés y el agua de pueblo perdido
y el lejano encalado de los muros
la vía del tren solitario y que no llevaba a ninguna parte.
Brotan como hongos debajo de las camas, encima
de los funerales velos morados, un arcoiris
un paño desangrado un cuchillo furtivo
y los viejos y queridos fores espirituales
que recogían nuestro asombro y nuestro empeño, y la querida tierra
con los surcos tetrales de los dedos.
Madre, hemos tomado del tiempo tantas veces con la mano vacía
hemos pensado paralelamente en el tejado desdentado
y has recorrido nuevamente tu alcohol,
tu lejana amida para atrás, tu cuaderno,
y no hemos podido mirar nuevamente aquel sol
aquella huella de vereda, aquel barro definitivo
ni recoger apenas uno de todos aquellos objetos
los panes cortados, el manomóvil amarillo.
Sellos, leones, las pequeñas aceitunas,
las carnosas magnolias,
que comía mi niñez de árboles,
ocurre que han desaparecido:
quedan la ventana que bate
y las perchas vacías sin pieles y sin mantos.
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FRONTERA DEL AMOR
A Cacho y Nylia
SI.ENCIO, los amantes llegaron a limite del amor
a la vieja frontera que el tiempo recuerda,
con su fatiga, su hervor, su faz cansada.
Y el mundo se renueva, y cae y precipita
tantas fábulas, tantas ansias, tantos amores.
Silencio, los amantes han llegado
al borde de la destrucción del amor.
De hoy más la vieja peonza del riesgo
sonríe sus colores cambiando sus caras mortíferas
y de la vieja calle que entrambos sostenían
se elevan los vacíos, se eleva
una eterna línea de desconsuelo.
Poned amantes, un nuevo amor
tras la vieja frontera del amor,
poned un mundo
y la negra hondonada de sombra
que pare y es prolífica y escucha,
poned un reducto, y recoged del tiempo,
una zona vedada, que ya no forzaréis.
Silencio, miraos en el tiempo,
reconoced la clara galería del recuerdo
y hallaréis ya perdidas las fronteras.
Silencio, los amantes han llegado
a la frontera del amor. |
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