|  | | Primera edición, ilustrada por el autor, Växjö - Suecia, agosto de 1982. Impreso en ALL KOPIA. | | | 
| Segunda edición, abril de 1996 Realizado en Impresora de los Pocitos | | La primera edición de Puta Cicuta es de agosto de 1982 y fue impresa en tirada limitada y numerada, fuera de comercio, en la ciudad de Växjö en Suecia. Para esta seguna edición se han agregado dos nuevas secciones, a saber: Adjunta a la Puta Cicuta e Intifada, que fueron escritas en su mayor parte en los años siguientes a la aparición de la primera edición del líbro. Como bien se indica en el texto, el poema Fritiof y Carmencita es obra del conocido cantautor sueco Evert Taube. La composición Minuta de la puta cicuta es una versión en verso del poema A propósito de la inteligencia oriental y fue escrita viviendo en Viena en 1984. La serie de Epitafios portátiles ha sido compuesta muy recientemente, es decir, en los últimos años. Ginebra, 1990 | Hora de la puta cicuta Esta es la hora de no perdonar. Esta es la hora del odio, del rencor. La hora de ajustar viejas afrentas acaso rasguños que envenenaron sin embargo. Ahora es el momento del odio, de soltar las viejas certezas contenidas sobre los otros, los compatriotas, la patria, el mundo. La hora de los exámenes implacables de la revisación encarnizada del sueño de los sueños. Hora de brillantes verdades y de la verdadera soledad constructiva. Tras caer y rodar tras la derrota es la hora de la puta cicuta, el epitafio cáustico para los falsos ídolos para la plebe enarbolada y a propósito de la propia esperanza. A propósito de la botánica Imbéciles, ¿podríamos acaso tener tanta paciencia? Van pasando los años y aún no ha brotado casi nada. No han aprendido de los temporales ni las lluvias. Siguen plantando las mismas plantitas de otro clima sin comprender que no florecerán jamás. Siguen tarareando el mismo canto tartamudo en un idioma que los pájaros no entienden, con lo que pretenden alegrar un jardín que no florece. Idiotas, váyanse, váyanse, váyanse, váyanse. Acaso más que idiotas, delincuentes. Han vendido gajos de frutales estériles a los pobres y crédulos clientes pobres. La jardinería es más simple y a la vez más compleja pero al fin y al cabo es una ciencia de lo real. Sus tratados de botánica no sirven. Imbéciles, se nos ha agotado la paciencia. Váyanse, váyanse, váyanse. Trataremos de cultivar nuestro monte criollo de talas y de espinos, coronados de cina-cina porque ese monte ya existe, ha nacido en nuestra tierra, aunque hoy esté hibridado con nuestra puta cicuta. Un sueño con Yanduy Me decían de pronto que habías vuelto y corría hacia ti para buscarte pero jugabas juvenil alegremente tras la pelota voladora en un campo de ruinas. Te llamaba de lejos avanzando te gritaba llorando que vinieras y tú y tus compañeros entre juegos continuaban alegres y distantes. De pronto las certezas. Aquel lugar entre piedras terrones parecía lugar de viejo cementerio y yo estaba a tu lado y te pedía llorando ¿por qué no vienes hijo? Y tú me respondías tan igual a ti mismo que "es tan difícil volver".
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